Dichosos…


Los obedientes dichosos
agosto 26, 2008, 7:57 am
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Dichosos todos los que temen al Señor,
los que van por sus caminos. 
Lo que ganes con tus manos, eso comerás;
gozarás de dicha y prosperidad. 
En el seno de tu hogar,
tu esposa será como vid llena de uvas;
alrededor de tu mesa,
tus hijos serán como vástagos de olivo. 
Tales son las bendiciones
de los que temen al Señor.
Salmos 128:1-4

Cuando la palabra de Dios habla acerca del temor al Señor se refiere a la actitud de respeto y obediencia que debemos asumir ante quien posee la absoluta y total autoridad y majestad sobre la creación y no a un estado emocional de miedo o terror hacia alguien que representa un peligro para nuestras vidas.

Vivir en el temor al Señor es también un fundamento de la dicha por cuanto Dios concede bendiciones sin límite a quienes se identifican con él y obedecen sus preceptos. Los caminos de Dios están llenos de bendiciones. Estas bendiciones alcanzarán a tu familia y a tus negocios y todo lo que acometas será prosperado.

No hay mayor dicha que la de formar parte del equipo ganador de los que aman a Dios.

 

Nueva Versión Internacional
International Bible Society.
Copyright © 1999 
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Dichosos de ley
agosto 23, 2008, 8:52 am
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Dichoso el que teme al Señor,
el que halla gran deleite en sus mandamientos. 
Sus hijos dominarán el país;
la descendencia de los justos será bendecida.
Salmos 112:1b-2

Otro buen ejemplo de la dicha del cristiano nos indica que ésta está basada en el disfrute de los mandamientos de Dios. Nótese el uso de la palabra disfrute en vez de obediencia. 

La gran mayoría de la gente piensa que los mandamientos de Dios son una carga y una imposición. En otras palabras, que son un problema y una molestia.

Los hijos de Dios pueden entender las bondades y beneficios de las ordenanzas de Dios.  En realidad, cuando se tiene el amor de Dios en nuestros corazones, los mandamientos se entienden y se disfrutan a la luz de ese gran amor. En parte esto es alimentado por la satisfacción del deber cumplido y en parte por el conocimiento de que estamos llevando a cabo la voluntad de Dios en nuestras vidas.

Las cargas que Dios nos impone nunca son pesadas y por lo tanto podremos deleitarnos en sus preceptos.