Dichosos…


El falso dichoso
septiembre 2, 2008, 9:18 pm
Filed under: Reflexiones | Etiquetas: , , , , ,

No te asombre ver que alguien se enriquezca
y aumente el esplendor de su casa, 
porque al morir no se llevará nada,
ni con él descenderá su esplendor. 
Aunque en vida se considere dichoso,
y la gente lo elogie por sus logros, 
irá a reunirse con sus ancestros,
sin que vuelva jamás a ver la luz.
Salmos 49:16-19

Hay que saber diferenciar muy bien entre la verdadera dicha, la que viene de Dios, y la falsa dicha que es la dicha que nos vendido el mundo. Esta última está cubierta de oropel y es más falsa que un billete de tres dólares.

Lamentablemente desde pequeños hemos sido enseñados que la felicidad sólo pueder ser obtenida cuando hemos resuelto nuestra situación financiera y hemos establecido una fortuna que supuestamente nos garantizará que no pasaremos por problemas.

Si de algo podemos estar seguros es que las riquezas son pasajeras e inestables y que poner nuestra confianza y esperanza en ellas es la estupidez más grande que podamos cometer.

Nunca, nunca te dejes engañar por la falsa dicha. No busques la dicha en las riquezas porque saldrás decepcionado (y agotado). Si quieres la dicha verdadera busca a Dios. Nunca serás decepcionado.

 

Nueva Versión Internacional (NVI)

Copyright © 1999 by International Bible Society.

Anuncios


La reina dichosa
agosto 14, 2008, 2:41 pm
Filed under: Reflexiones | Etiquetas: , , , , , , ,

¡Dichosos tus súbditos! ¡Dichosos estos servidores tuyos, que constantemente están en tu presencia bebiendo de tu sabiduría!
1 Reyes 10:8 y 2 Crónicas 9:7

La reina de Sabá, rico reino que existió antiguamente en lo que hoy es Etiopía y posiblemente Yemen, quedó gratamente impresionada con lo que observó durante su visita a la corte del Rey Salomón. Ella había ido allí con el propósito de poner a prueba al famoso rey para ver si era verdad lo que la gente decía acerca de su incomparable sabiduria.

Al poder constatar la sabiduría del gobernante y  admirar la magnificencia del palacio que él había construido, y al ver los manjares de su mesa, los asientos que ocupaban sus funcionarios, el servicio y la ropa de los camareros, las bebidas, y los holocaustos que ofrecía en el templo día tras día la reina sintió tal emoción y dicha que no le quedó otra salida que exclamar: ¡Dichosos tus súbditos! ¡Dichosos estos servidores tuyos, que constantemente están en tu presencia bebiendo de tu sabiduría!

Para la reina de Sabá, estar en la presencia del rey diariamente alimentándose y disfrutando de su sabiduría sería el estado perfecto de la dicha humana.

¿Se imaginan como será cuando estemos ante la presencia del Rey de reyes por la eternidad?

 

Nueva Versión Internacional
International Bible Society.
Copyright © 1999