Dichosos…


La dicha de la corrección
octubre 4, 2008, 10:49 am
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Dichoso aquel a quien tú, Señor, corriges;
aquel a quien instruyes en tu ley, 
para que enfrente tranquilo los días de aflicción
mientras al impío se le cava una fosa.
Salmos 94:12-13

Otro de los secretos de la dicha del cristiano es que éste se halla bajo la corrección de Dios. El Padre instruye a sus hijos con sabiduría en la manera como deben comportarse para honrar con su ejemplo a su Padre celestial. El cristiano se porta bien para agradar a Dios y no para ganar salvación. Ya el asunto de la salvación fue solucionado por Jesucristo mediante su muerte redentora. A esta obra de salvación no hace falta agregarle más por cuanto es completa, suficiente y definitiva.

Si queremos agradar a Dios debemos mantenernos en el camino de justicia. Si nos desviamos, la amorosa mano de Dios nos corregirá para encauzarnos de nuevo en la senda correcta. El resultado es nuestra santificación y crecimiento espiritual. Como bono recibimos la tranquilidad y la paz en medio de la tormenta y la aflicción. Este beneficio no lo pueden disfrutar los impíos quienes bajan al sepulcro sin esperanza.

Deléitate cuando estés bajo la corrección de Dios.

 

Nueva Versión Internacional (NVI) Copyright © 1999 by International Bible Society.
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Dichosos en la disciplina
agosto 14, 2008, 7:18 pm
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¡Cuán dichoso es el hombre a quien Dios corrige!
No menosprecies la disciplina del Todopoderoso. 
Porque él hiere, pero venda la herida;
golpea, pero trae alivio.
Job 5:17-18

Uno de los secretos para alcanzar la dicha perfecta que viene de Dios es aceptar su disciplina. Dios es nuestro Padre y una de las obligaciones de los padres para con sus hijos es la disciplina. Un padre sabe que si no disciplina a su hijo, éste se verá en serios problemas cuando le toque enfrentar los problemas y las dificultades por su cuenta.

La disciplina refuerza el caracter y es un excelente modificador de la conducta y el comportamiento.

Hemos de ver la disciplina como algo positivo y no como un castigo que alguien aplica como producto de la rabia con el objeto de infligir daño y desquitarse por la falta cometida. La disciplina no es venganza sino enseñanza.

Nuestra actitud debe ser la de recibir la disciplina aún cuando no nos agrade. Así que cuando seas disciplinado(a), considérate dichoso(a). Recuerda que después de la disciplina viene la recompensa.

 

 Nueva Versión Internacional (NVI)

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