Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: bendiciones, dificultades, fortaleza, manantiales, Salmo 84, sendas, valle
Dichoso el que tiene en ti su fortaleza,
que sólo piensa en recorrer tus sendas.
Cuando pasa por el valle de las Lágrimas
lo convierte en región de manantiales;
también las lluvias tempranas
cubren de bendiciones el valle.
Salmos 84:5-6
Desde pequeños nos enseñaron a ser independientes y a defendernos con nuestro propio esfuerzo. Nos enseñaron a ser competitivos y a nunca dejarnos vencer. Aún siendo adultos, nos siguen bombardeando con toda clase de mensajes dirigidos a exaltar nuestras capacidades internas y a querer convencernos que somos dioses y que tenemos el poder.
Nuestro adversario ha tergiversado y manipulado muchos de estos mensajes para hacernos pensar que no necesitamos a Dios en nuestras vidas, ni siquiera en los momentos más difíciles.
La palabra de Dios nos aclara el asunto y nos indica la posición que debemos asumir ante los embates de la vida. En primer lugar tenemos que reconocer que nuestra fortaleza está en Dios y no en nosotros. Segundo, debemos reconocer que los caminos que transitamos, cuando verdaderamente buscamos de su presencia, son los caminos que él ha elegido para que nosotros andemos en ellos.
Si interiorizamos esta gran verdad, aunque atravesemos valles de lágrimas, nos daremos cuenta que son regiones de manantiales donde podremos calmar nuestra sed y saciarnos del agua de vida que Dios ha preparado para nosotros.
¡Que bendición!
Nueva Versión Internacional (NVI)
Copyright © 1999 by International Bible Society.
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Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: ayuda, bendiciones, bienestar, calidad, David, fama, justicia, prosperidad, riqueza, Salmo 27
Que su nombre perdure para siempre;
que su fama permanezca como el sol.
Que en su nombre las naciones
se bendigan unas a otras;
que todas ellas lo proclamen dichoso.
Salmos 72:17
Aunque a primera vista este salmo del Rey David luce como una solicitud de fama, bienestar, riqueza y prosperidad; en realidad él está simplemente pidiendo lo que por justicia le corresponde.
Como rey, David tiene una gran responsabilidad, la cual es gobernar al pueblo de Dios con justicia y autoridad. Es Dios quien exigirá de él la rendición de cuentas que debe presentar por el uso que haya hecho de los privilegios y beneficios que conlleva dicho nombramiento.
David se acerca a su Señor para reclamar la ayuda de Dios necesaria para vencer el difícil reto de gobernar a un pueblo rebelde y murmurador. Él simplemente se limita a exigir el éxito de su gestión administrativa y la bendición de sus súbditos.
Al igual que David, a nosotros Dios nos ha asignado tareas y responsabilidades cuyo cumplimiento conlleva retos y dificultades. Es sólo con su ayuda que podremos sacar adelante las tareas y cumplir los objetivos. No importa si eres el rey o el menor funcionario de la corte. Tienes una tarea que cumplir con unos estándares de calidad que alcanzar y no lo podrás hacer por ti mismo. Dios te dará todo lo que necesites para alcanzar el éxito pero debes acudir a él para que te lo conceda.
Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: bendiciones, gozo, obediencia, prosperidad, respeto, Salmo 128, temor

Dichosos todos los que temen al Señor,
los que van por sus caminos.
Lo que ganes con tus manos, eso comerás;
gozarás de dicha y prosperidad.
En el seno de tu hogar,
tu esposa será como vid llena de uvas;
alrededor de tu mesa,
tus hijos serán como vástagos de olivo.
Tales son las bendiciones
de los que temen al Señor.
Salmos 128:1-4
Cuando la palabra de Dios habla acerca del temor al Señor se refiere a la actitud de respeto y obediencia que debemos asumir ante quien posee la absoluta y total autoridad y majestad sobre la creación y no a un estado emocional de miedo o terror hacia alguien que representa un peligro para nuestras vidas.
Vivir en el temor al Señor es también un fundamento de la dicha por cuanto Dios concede bendiciones sin límite a quienes se identifican con él y obedecen sus preceptos. Los caminos de Dios están llenos de bendiciones. Estas bendiciones alcanzarán a tu familia y a tus negocios y todo lo que acometas será prosperado.
No hay mayor dicha que la de formar parte del equipo ganador de los que aman a Dios.
Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: agradecimiento, alabanza, bendiciones, relación con Dios, Salmo 84
Dichoso el que habita en tu templo,
pues siempre te está alabando.
Salmos 84:4
Una de las bases de la dicha verdadera es el disfrute de la presencia de Dios. Para poder disfrutar de la presencia de Dios es necesario que exista una estrecha relación entre Dios y tú. Esa relación, al igual que cualquier relación, es necesario cultivarla. Ese cultivo tendrá éxito si parte de un deseo genuino y se aplican los métodos adecuados.
La alabanza continua refuerza notablemente esa relación, por cuanto la alabanza es el propósito de nuestra creación. La alabanza no fingida surge de corazones agradecidos y el agradecimiento se genera a partir del disfrute y reconocimiento de las bendiciones que Dios nos ha concedido.
Si tu cuerpo es el templo del Espíritu Santo de Dios y en tu boca y tu corazón está la alabanza y el agradecimiento a Dios por sus inagotables bendiciones, eres en verdad dichoso.
Nueva Versión Internacional (NVI)
Copyright © 1999 by International Bible Society.






