Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: 1 Reyes, 2 Crónicas, dicha, esplendor, majestad, Rey de reyes, sabiduría, Salomón
¡Dichosos tus súbditos! ¡Dichosos estos servidores tuyos, que constantemente están en tu presencia bebiendo de tu sabiduría!
1 Reyes 10:8 y 2 Crónicas 9:7
La reina de Sabá, rico reino que existió antiguamente en lo que hoy es Etiopía y posiblemente Yemen, quedó gratamente impresionada con lo que observó durante su visita a la corte del Rey Salomón. Ella había ido allí con el propósito de poner a prueba al famoso rey para ver si era verdad lo que la gente decía acerca de su incomparable sabiduria.
Al poder constatar la sabiduría del gobernante y admirar la magnificencia del palacio que él había construido, y al ver los manjares de su mesa, los asientos que ocupaban sus funcionarios, el servicio y la ropa de los camareros, las bebidas, y los holocaustos que ofrecía en el templo día tras día la reina sintió tal emoción y dicha que no le quedó otra salida que exclamar: ¡Dichosos tus súbditos! ¡Dichosos estos servidores tuyos, que constantemente están en tu presencia bebiendo de tu sabiduría!
Para la reina de Sabá, estar en la presencia del rey diariamente alimentándose y disfrutando de su sabiduría sería el estado perfecto de la dicha humana.
¿Se imaginan como será cuando estemos ante la presencia del Rey de reyes por la eternidad?



