Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: emociones, justicia, odio, recompensa, Salmo 137, satisfacción, venganza
Hija de Babilonia, que has de ser destruida,
¡dichoso el que te haga pagar
por todo lo que nos has hecho!
¡Dichoso el que agarre a tus pequeños
y los estrelle contra las rocas!
Salmos 137:8-9
Este inquietante texto pareciera un clamor de venganza y odio. Choca con el contexto de los mensajes de alabanza, adoración, edificación y motivación que constituyen el libro de los salmos.
Si nos dejamos llevar por la primera impresión, que no siempre es la que vale, buscaríamos entenderlo a la luz de nuestra propia experiencia y de nuestra propia naturaleza. De aquí que lo más parecido con lo que lo podamos relacionar sea con nuestras imperfectas emociones y sentimientos primitivos.
No obstante, si lo enfocamos desde el punto de vista espiritual, nos encontramos con que el salmista simplemente expresa su acuerdo, satisfacción y aprobación por lo que sabe le ocurrirá a Babilonia cuando se cumpla el juicio anunciado por Dios, no tanto por lo que le hicieron al pueblo de Dios, sino por sus muchas hechicerías y encantamientos.
La dicha entonce surge por comprensión del justo juicio sobre el enemigo. Es por justicia y no por venganza. ¿Tienes ansias de justicia? La dicha será tu recompensa.
Nueva Versión Internacional (NVI)
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