Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: ídolos, confianza, idolatría, ira de Dios, Salmo 40
Dichoso el que pone su confianza en el Señor
y no recurre a los idólatras
ni a los que adoran dioses falsos.
Salmos 40:4
Es increíble el número de cosas o seres en los cuales la gente pone su confianza y hasta su adoración aparte de Dios. Es una situación muy triste por cuanto esta es una de las cosas que menos agradan a Dios. No solamente no le agradan sino que motivan su ira.
Sí, Dios es amor, pero también es justicia y Dios no puede pasar por alto nuestras malas acciones que al quebrantar la justicia generan esta justa ira.
El hombre dichoso no necesita acudir a los ídolos ni a las personas que rinden adoración a estos falsos dioses porque tiene alguien que está por encima de toda la creación a quien acudir para resolver su problemas. Si estamos al lado del Dios verdadero, ¿Para qué buscar a quien no puede resolvernos la situación sino más bien nos puede meter en un problema más grave?
Nueva Versión Internacional (NVI)
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Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: amor, dicha, maldad, pecado, perdón, Salmo 32, transgresiones
Dichoso aquel
a quien se le perdonan sus transgresiones,
a quien se le borran sus pecados.
Dichoso aquel
a quien el Señor no toma en cuenta su maldad
y en cuyo espíritu no hay engaño.
Salmos 32:1-2
He aquí uno de los más importantes fundamentos de la dicha del hijo de Dios, el haber recibido el perdón.
Dado que el pecado es lo que nos separa de Dios, el haber recibido el perdón por esos pecados es lo que ahora nos permite estar en relación con él. Sin una relación con Dios no puede haber dicha por lo que el perdón de nuestras faltas es fundamental para lograr este bendecido estado.
Cabe destacar igualmente que la palabra es enfática en señalar que los pecados son borrados por lo que nunca más podrán ser usados en contra nuestra ni debemos sentirnos culpables por algo que ya fue perdonado y totalmente expurgado de nuestra hoja de vida.
Existe, sin embargo, un ser espiritual que tiene por costumbre y oficio el estar recordándonos estas pasadas fallas con el fin de hacernos sentir culpables y erosionar nuestra confianza en el perdón de Dios. En estas circunstancias, a ese despreciable ser sólo se le puede incapacitar recordándole su futuro no muy lejano que es el lago de fuego.
No permitas que te roben tu dicha. Puedes ser dichoso porque has sido perdonado.
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Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: amor, fecundidad, paz, prosperidad, pueblo, Salmo 144
¡Dichoso el pueblo que recibe todo esto!
¡Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor!
Salmos 144:15
Para culminar la doce docenas de salmos al salmista (y al Espíritu Santo) le parece conveniente expresar su gozo mediante esta bienaventuranza: “Dichoso el pueblo…” Pueblo que sigue al Señor es pueblo que goza de fecundidad, de prosperidad y de paz.
Y entonces nos preguntamos ¿Por qué nuestros pueblos latinoamericanos se encuentran en el lamentable estado en que han caído? Sólo puede haber una respuesta. Estos pueblos le han dado la espalda a Dios y se han vuelto a los ídolos y los falsos dioses.
Es nuestro deber hacerles ver esto, que se den cuenta del gran error que han cometido, que se den cuenta que es necesario recapacitar y arrepentirse y buscar a Dios mientra él pueda ser hallado. Esto hay que hacerlo aun a costa de que nos rechacen y nos vituperen, como hicieron otros pueblos con los profetas que Dios les envió.
Si queremos la dicha del pueblo, tenemos que hablar las cosas como son, sin tapujos pero con amor y compasión por un mundo que se pierde. Hagamos esto y pronto veremos a un pueblo dichoso.
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Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: emociones, justicia, odio, recompensa, Salmo 137, satisfacción, venganza
Hija de Babilonia, que has de ser destruida,
¡dichoso el que te haga pagar
por todo lo que nos has hecho!
¡Dichoso el que agarre a tus pequeños
y los estrelle contra las rocas!
Salmos 137:8-9
Este inquietante texto pareciera un clamor de venganza y odio. Choca con el contexto de los mensajes de alabanza, adoración, edificación y motivación que constituyen el libro de los salmos.
Si nos dejamos llevar por la primera impresión, que no siempre es la que vale, buscaríamos entenderlo a la luz de nuestra propia experiencia y de nuestra propia naturaleza. De aquí que lo más parecido con lo que lo podamos relacionar sea con nuestras imperfectas emociones y sentimientos primitivos.
No obstante, si lo enfocamos desde el punto de vista espiritual, nos encontramos con que el salmista simplemente expresa su acuerdo, satisfacción y aprobación por lo que sabe le ocurrirá a Babilonia cuando se cumpla el juicio anunciado por Dios, no tanto por lo que le hicieron al pueblo de Dios, sino por sus muchas hechicerías y encantamientos.
La dicha entonce surge por comprensión del justo juicio sobre el enemigo. Es por justicia y no por venganza. ¿Tienes ansias de justicia? La dicha será tu recompensa.
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Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: ayuda, creador, esperanza, Salmo 146, verdad
Dichoso aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob,
cuya esperanza está en el Señor su Dios,
creador del cielo y de la tierra,
del mar y de todo cuanto hay en ellos,
y que siempre mantiene la verdad.
Salmos 146:5-6
La dicha es el resultado de haber puesto la esperanza en Dios. La dicha es un estado de ánimo que resulta de una combinación de paz y alegría. La palabra de Dios nos dice que la persona que pone su esperanza en Dios es dichoso. Antiguas versiones de la Biblia traducían la palabra dichoso como “bienaventurado”.
En todo caso, la paz y la alegria se combinan para darte un estado de dicha que nadie más puede darte, porque no hay otro como él que sea creador del universo y fiel a sus promesas.
Dios nunca falla. Puedes poner tu esperanza en él y así serás dichoso.
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Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: bendiciones, gozo, obediencia, prosperidad, respeto, Salmo 128, temor

Dichosos todos los que temen al Señor,
los que van por sus caminos.
Lo que ganes con tus manos, eso comerás;
gozarás de dicha y prosperidad.
En el seno de tu hogar,
tu esposa será como vid llena de uvas;
alrededor de tu mesa,
tus hijos serán como vástagos de olivo.
Tales son las bendiciones
de los que temen al Señor.
Salmos 128:1-4
Cuando la palabra de Dios habla acerca del temor al Señor se refiere a la actitud de respeto y obediencia que debemos asumir ante quien posee la absoluta y total autoridad y majestad sobre la creación y no a un estado emocional de miedo o terror hacia alguien que representa un peligro para nuestras vidas.
Vivir en el temor al Señor es también un fundamento de la dicha por cuanto Dios concede bendiciones sin límite a quienes se identifican con él y obedecen sus preceptos. Los caminos de Dios están llenos de bendiciones. Estas bendiciones alcanzarán a tu familia y a tus negocios y todo lo que acometas será prosperado.
No hay mayor dicha que la de formar parte del equipo ganador de los que aman a Dios.
Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: flechas, hijos, orgullo paternal, protección, Salmo 127

Como flechas en las manos del guerrero
son los hijos de la juventud.
Dichosos los que llenan su aljaba
con esta clase de flechas.
No serán avergonzados por sus enemigos
cuando litiguen con ellos en los tribunales.
Salmos 127:4-5
La paternidad es otra fuente de dicha tal como lo indica este precioso pasaje del libro de los salmos en su capítulo 127.
La imagen de los hijos de la juventud como flechas en la aljaba del guerrero es una imagen por demás sugestiva. Ella nos habla de protección, de poder, de respeto y de majestad. También nos hace pensar en el orgullo paternal de ver la propia descendencia encaminada y prontos a salir en defensa de su padre cuando el caso lo amerite.
Si tienes hijos ya tienes buena parte de la dicha que puede disfrutar un hijo de Dios.
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Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: camino perfecto, corazón puro, cruz, Jesucristo, ley de Dios, perdón, Salmo 119

Dichosos los que van por caminos perfectos,
los que andan conforme a la ley del Señor.
Dichosos los que guardan sus estatutos
y de todo corazón lo buscan.
Salmos 119:1-2
He aquí más información acerca de las claves de la dicha. No es una coincidencia que el capítulo más largo de toda la Biblia comience explicando quienes son las personas dichosas. Sí, el mismo capítulo que exalta de mil maneras la palabra de Dios se inicia con dos bienaventuranzas. (En algunas versiones de la Biblia la palabra original en griego de dichoso ”makarios” se traduce como bienaventurado)
La primera se refiere a quienes transitan caminos perfectos conforme a la ley de Dios. La segunda bienaventuranza nos habla de quienes buscan de todo corazón a Dios y guardan sus estatutos. Todas estas cosas forman parte y son parte de la clave de ser un persona dichosa.
Andar por el camino perfecto es seguir los pasos de Jesucristo. Es vivir la vida de acuerdo a sus enseñanzas y siempre buscar su aprobación en todo lo que decimos y hacemos. Para esto se requiere someternos a la dirección de Dios. Buscar a Dios de todo corazón nos habla de sinceridad y honestidad en nuestras vidas delante de Dios y los hombres. Para esto se requiere un corazón limpio, regenerado por el perdón obtenido mediante la obra de Cristo en la cruz del Calvario.
En otras palabras, para ser dichoso se requiere haber recibido a Jesucristo como Salvador y Señor de nuestra vida. Para mayor información ver aquí: http://palabradevida.wordpress.com/oracion-de-fe/
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Archivado en: Reflexiones | Etiquetas: deleite, disfrute, mandamientos, obediencia, Salmo 112, temor, voluntad de Dios

Dichoso el que teme al Señor,
el que halla gran deleite en sus mandamientos.
Sus hijos dominarán el país;
la descendencia de los justos será bendecida.
Salmos 112:1b-2
Otro buen ejemplo de la dicha del cristiano nos indica que ésta está basada en el disfrute de los mandamientos de Dios. Nótese el uso de la palabra disfrute en vez de obediencia.
La gran mayoría de la gente piensa que los mandamientos de Dios son una carga y una imposición. En otras palabras, que son un problema y una molestia.
Los hijos de Dios pueden entender las bondades y beneficios de las ordenanzas de Dios. En realidad, cuando se tiene el amor de Dios en nuestros corazones, los mandamientos se entienden y se disfrutan a la luz de ese gran amor. En parte esto es alimentado por la satisfacción del deber cumplido y en parte por el conocimiento de que estamos llevando a cabo la voluntad de Dios en nuestras vidas.
Las cargas que Dios nos impone nunca son pesadas y por lo tanto podremos deleitarnos en sus preceptos.






